Queriendo que el mundo funcionara diferente, siento una extraña tranquilidad. Al fin y al cabo, me alegra por sobre todas las cosas su felicidad.
Ahora entiendo, más que otras veces, por qué nunca llegamos a comprender bien cómo funciona la vida.
Es ahora más que nunca que cada nota que toco parece a la vez comprenderme, y ser una nota de desahogo en una pieza de tristeza y alegría, tal como una historia.
Parece que eso es lo que somos al fin, historias, e historias vivimos cada día y a cada instante... Depende de nosotros el cómo contarlas, y cómo terminarlas.
Me pregunto, ¿qué seguirá a la melancólica melodía? El preludio prometido de un nuevo día, una nueva mañana...un nuevo amanecer. Tal vez... o quizá una confusa fuga al compás de la tormenta de un alma enamorada del amor... Porque es justamente de lo que me enamoré: ese calor que se siente dentro del corazón con cada latido, ese maravilloso lente por el cual se ve la vida, diferente a cualquier otro...
Casi una lágrima con cada tecla, ambas originadas del mismo corazón que late, por alguien... Tal vez alguien perdido en este compás, pero con la esperanza de encontrarla en el siguiente.
LJS

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