Abrí los ojos...
Con la idea en mente de “se ve que hace frío...”, me levanté de la cama para empezar un nuevo día.
Extraño silencio...
Me di un baño, me vestí, y sin nada relevante que hacer ese día, tomé una barra de cereal de la alacena, y salí a caminar.
Era un día frío, pero agradable en mi visión del mundo. Todo iluminado por esa luz de tono azulado que daba el plateado sol de invierno que se asomaba tímidamente entre las nubes.
Caminando sin rumbo me di cuenta de una cosa: a pesar de que la calle estaba llena de gente, se percibía el mismo extraño silencio que cuando desperté... Todos con prisa, caminando hacia algún lado, con algo en mente... Pero todos en un completo silencio... un silencio emocional. Se puede ver en cada persona, cómo cada una se mueve sin curiosidad de lo que sucede a su alrededor. Todos con la misma expresión en el rostro... la misma expresión del plateado sol de invierno.
¿Y por qué? ¿Acaso siempre hemos sido así, en toda la historia de la humanidad? ¿O es acaso uno de los precios que pagamos por llegar tan rápido a la “modernidad”? Yo no sé realmente si llegamos a donde estamos con el ritmo que debimos, o si lo aceleramos sin darnos cuenta, y sin saber realmente el precio que aceptamos pagar. Ya cada vez se ven menos personas que se maravillen con la visión de un arco iris en el cielo, con el canto singular de algún ave nueva en la ventana, que se distraigan medio minuto de su día con la forma curiosa de alguna nube en el cielo... Personas con esa curiosidad por la naturaleza que las hace pensar con el alma y no tanto con la mente mientras llegan al trabajo o a la escuela... A veces, es bueno olvidar nuestra mente.
Hay veces en las que puedo ponerme a pensar, y ver a mi alrededor...y encontrar pocas personas que estén pensando conmigo, que estén realmente abriendo los ojos al mundo, y por qué no, al universo. Hay veces en las que se siente en el ambiente que le falta algo a la sociedad en la que vivimos... esa pequeña chispa que si fuera aprovechada, podría encender aún más la mente creativa, curiosa, artística y científica que tiene el hombre. Esa chispa que ha forjado nuestra historia.
Tal vez por eso el sol no quiere brillar hoy como otros días. Tal vez esté pensando y observando lo que aquí relato... Pero tal vez mañana... mañana calentará el sol.
LJS

1 comment:
Tienes razón a veces a uno se le pasan los detalles cuando va a toda velocidad desafiando a la gravedad, trujanes, piedras, autobuses y destino.
No tiene nada que ver pero hace varios años hubo en cu un cielo rojo rojo rojo hasta salió en la gaceta jiji... esas son las nubes dignas de verse o las de hoy!! encontre una en forma de vaca :D
Creo que todos observamos pero ya se nos ha olvidado disfrutar el placer del primer sorbo de café, las hojas secas cuando las pisas, el sonido de las puertas del pumabus cuando se cierran paradas antes (lo que significa que ya casi llegas), ver la línea del amanecer que alumbra el mural de la biblioteca central... en fin son tantas cosas..
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